La casa maragata (III)

El Yugo Maragato

La casa en la Maragatería del Duerna  estaba formada por una parte delantera, de una planta generalmente,  en la que se abrían unas puertas carretales que daban acceso al portal y desde aquí al corral desde el que se pasaba a la vivienda de dos plantas, a las cuadras y al pajar. En el portal, a un lado se alojaban el carro, los arreos de labranza y aparejos de la pareja de vacas y al otro era el lugar de paso de los moradores de la casa. Al corral daba la puerta de la cuadra donde se alojaban vacas, caballo, cerdos y gallinas. Allí, en un rincón, unas tablas separaban la pocilga para los gochos, en otro una tabla a modo de rampa conducía a un repisa adosada a la pared, el gallinero, donde las gallinas se refugiaban al llegar la noche; en la misma pared había unos nichos, los niales (nidales), donde se alojaban las gallinas para poner sus huevos o incubar los pollos; en otro muro se hallaban los pesebres provistos de unas cadenas con las que se amarraban las vacas por sus cuellos y, algo apartado, el pesebre del caballo. Cuando había que ir al trabajo las reses salían al corral, se les ponía las mullidas sobre la cabeza, se colocaba el yugo sobre ellas y con las cintas de cuero incorporadas en él (cornales) se fijaba fuertemente  la cabeza de cada animal aprovechando los muñones que tenía previstos el yugo para tal fin, es decir se uñía (uncía) la pareja. Una vez uñida se incorporaba al carro y, levantada la pértiga hasta que tocaba el yugo, con el sobeo la pértiga y el yugo se ataban fuertemente aprovechando los zonas que al efecto ambos tenían.

LOS LINARES (II)

Son huertas situadas en las riberas de los ríos, a veces dentro del pueblo, fértiles y de regadío, bien

Carro de Chana

Carro de Chana (Honorino Martínez)

abonadas y cultivadas con esmero. El agua procede del río mediante zayas (canales) bien conservados o de fuentes lejanas que por regueros (en tiempos recientes sustituidos por tuberías de plástico) la acercan a los depósitos hechos en las partes altas del pueblo (Andiñuela). Las presas se restauraban por hacendera, una persona por vecino, en primavera y cuando se había concluido la recogida de la hierba se repasaban colocando terrones cortados en los prados vecinos. La zaya conducía el agua a lo largo de la vega que, luego, mediante acequias llegaba a todas las fincas.

LABORES AGRÍCOLAS y GANADERÍA EN LA MARAGATERÍA (I)

Las dos actividades productivas tradicionales más importantes de la Maragatería fueron la agricultura y la ganadería. Hubo en algunos pueblos pequeños telares familiares, molinos, fraguas y, desde el primer cuarto del siglo XX, panaderías, molinos, aserraderos y talleres de carpintería industriales (en Luyego, Chana, Filiel, Santa Colomba, Santa Catalina …).

Las explotaciones agrarias eran pequeñas, sobrepasando pocas veces la fanega de extensión (cuatro cuartales). Si un vecino conseguía una finca mayor sus herederos la solían repartir entre ellos.

Los productos obtenidos en las cosechas servían básicamente para autoabastecerse las familias, produciéndose raramente excedentes que, llegado el caso, se vendían en las ferias de Lucillo y Santa Colomba o en la romería de Los Remedios. En Chana de Somoza en los años sesenta y setenta la mayoría de los vecinos adquirían semiente seleccionada de patata y obtenían buenas cosechas en su fértil vega, destinando gran parte a la venta a los almacenes de Astorga mediante un representante de estos en los pueblos (Jesús Arce).

UNA ACUARELA DE UN ARRIERO MARAGATO DE 1814

Acuarela de un Maragato del Pintor inglés Thomas O'Brien Mills Driver

En esta entrada vamos hablar de una acuarela de un arriero Maragato realizada por el artista inglés Thomas O’Brien Mills Driver realizada en La Coruña en 1814. Creo que es desconocida o por lo menos no la he visto en ningún libro. En ella muestra en primer plano a un arriero maragato con su mula, con todos sus atributos, cinturón, sombrero, vara y la mula con un bonito correaje. Al fondo podemos observar la recua de mulas guiada por otro par de maragatos en las cercanías de La Coruña.

El pintor Thomas O’Brien Mills Driver fue un joven de talante aventurero que después de trabajar en Londres para una empresa dedicada al abastecimiento de la Royal Navy se propuso viajar en 1813 a las Bermudas, territorio británico de ultramar, para desempeñar una actividad similar. Un fuerte temporal hizo que el barco en que viajaba se viera obligado a recalar en La Coruña y ser sometido a reparaciones. Durante el tiempo en que permaneció en la localidad gallega realizó un buen número de apuntes del paisaje que observaba (bastantes de ellos perfiles de costa, puertos, fortificaciones, etc.). Fay Elliott, autora de un estudio sobre su vida y obra, opina que este tipo de dibujos probablemente estuvieran destinados a informar a la Oficina de Guerra del Almirantazgo (ELLIOTT, Fay: “Bermuda´s Firts Artist: Thomas O´Brien Mills Driver”, Bermuda Journal of Archeology and Maritime History, nº 19, 2009, p. 8.).

UN LIBRO CON MENCIÓN DE LOS MARAGATOS EN EL S. XVIII

Vamos a comenzar con una relación de libros históricos que hacen mención a los maragatos, en éste caso se trata de un libro del S. XVIII, más concretamente publicado en 1792. El libro se

Portada del libro D. Quixote

Portada del libro D. Quixote

titula “Historia Fabulosa del distinguido caballero don Pelayo Infanzón de la Vega, quixote de la Cantabria” por Don Alonso Bernardo Ribero y Larrea (Cura de Ontalvilla y despoblado Ont anego en el Obispado de Segovia).

El autor de este libro, D. Alonso Bernardo Ribero y Larrea, es natural de Santander, esta obra, que toma como punto de arranque la obra cervantina, se caracteriza por cierto carácter de crítica antinobiliaria y por la propuesta de la nación británica como modelo de organización social.

[páginas 295 al 299]

CAPITULO XXII

Prosigue su viage Don Pelayo y se encuentra con un desertor camino de Lavaxos.

Refiérese en aquesta historia, tan delicada como verdadera, que á la mañana siguiente se despidiéron los dos Caballeros medio compatriotas deseándose mutuamente un viage felicísimo. Dexemos nosotros por ahora al Señor Don Celedonio Castejon de Velasco, sobrino de los Señores Velascos, que son tan conocidos digo que le dexemos llegar á pie á Santoña, porque no le faltarán ratos bien malos, y aun serán peores los que tendrá que sufrir ántes de coger la herencia de su tio, que le llamaba desde Chile y sigamos al Caballero Don Pelayo, que es el personage primero de esta fábula, el qual salió con su criado Mateo camino derecho de Lavaxos, y á poco trecho de la Villa de Arévalo le dixo á su amo: Vusté non habrá fecho reparu, Señor mi amu, de aquel corru de Maragatos que estaben á la puerta del meson del Zurrador de Toro. Bien los he visto, Mateo, dixo Don Pelayo. Pues, Señor, prosiguió Mateo, yo como non había visto en toda mió vida Maragatos, como los vi con aquellos calzones de estameña negra anchos, folludos, y vestidos todos ellos de una manera misma, y reparé que estaben mas de catorce rodeados falando de sos coses, discurrí para conmigo: Estos son Frayles, y ansí llegándome á un dellos quitada la montera, empezé á falay con bastante miedu, diciendo: Dígame Padre Fr. Antolin, ó Fr. Bonifacio, ó como yé la gracia de su ausencia, ¿per onde se vá para el mesón del Zurrador de Toro? lili pensó que yo estaba faciendo burla, y alzando una de les manes que tenia metida entre les faldes, dióme tal torriscon tras de una oreya, que di dos güeltes en redondo, y fui á caer dientro de la puerta del meson mismu, y al tiempo que caí tan llargu como soy agora, dizme el picaron: ya estás en el meson, amigu miu, otra vez non te burles con los Maragatos.

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